Cada vez son más sofisticados los mecanismos por los que las autoridades de nuestro país auditan las actividades y movimientos de las empresas. Aunque esta forma de mantener el orden pueda parecer excesivamente restrictiva, ha demostrado ser una medida eficaz para disminuir los índices de fraude y evasión y con ello aumentar la recaudación. Existen algunos ámbitos de la economía y el comercio de nuestro país que conciernen a más de una institución; como ya hemos discutido antes, en muchas ocasiones asuntos relacionados directamente con los trabajadores acaban trastocando cuestiones de tributación y de seguridad social.
La subcontratación en nuestro país por años fue una de las maneras en las que muchas empresas lograban evitar ciertos costos de contratar empleados. Sin embargo, desde hace cinco años se logró regularla a través de ciertas medidas. Este año vemos que se suman algunas otras específicamente relacionadas con la posibilidad de vigilar la regularidad de los empleados, así como la realidad material de las actividades económicas que llevan a cabo.
En este artículo hablaremos del contexto histórico que llevó a la implementación del REPSE y los retos que se han presentado en los últimos cinco años desde que entró en vigor. Finalmente detallaremos algunas de las nuevas normas que buscan seguir regulando la subcontratación en México.
Es bien sabido que nuestro país, durante muchos años, fue reconocido a nivel mundial por contar con mano de obra económica. Por esto mismo muchas industrias buscaban establecer en México sus maquilas y así ahorrar en costos. (Esto sin mencionar la posición geográfica estratégica para mover mercancía a Estados Unidos y al resto de Latinoamérica). Sin embargo, muchas empresas, ya fueran grandes transnacionales o pequeñas empresas nacionales, comenzaron a buscar maneras de que el costo de contratar empleados fuera incluso mucho más barato.
Como bien sabemos, los trabajadores al encontrarse en la nómina representan un costo para las ganancias de la empresa. No sólo se trata de pagar los sueldos, sino también la Seguridad Social y las prestaciones obligadas. Sin embargo, ¿qué pasa cuando un trabajador no depende directamente de su empleador sino de un tercero? Muy probablemente hayas escuchado antes de las famosas empresas de “outsourcing”, este tipo de empresas precisamente se dedican a reclutar y contratar el capital humano que realmente va a prestar sus servicios a otra empresa. Este modelo de negocio brinda talento y capital humano a las empresas mientras que absorbe los costos que representaría tenerlos como empleados directos. Es decir, se trata de esquemas de subcontratación.
Precisamente por la forma en la que disminuyen los costos patronales, las empresas de outsourcing y la subcontratación se volvieron muy populares en México. Sin embargo, esto pronto afectó los índices de recaudación de cuotas del IMSS. Por la naturaleza del esquema, los patrones se evitaban el pago de prestaciones de ley. Además, al no estar directamente contratados con la empresa, los empleados no generaban antigüedad, siempre estaban sujetos a contratos temporales y sus aportaciones al IMSS y al INFONAVIT eran mínimas. Muchas empresas aprovecharon este esquema para disminuir los costos relacionados con la nómina y llegaron a contar con una plantilla de empleados que en su mayoría eran subcontratados, incluso para actividades primordiales del giro económico al que se dedicaban.
La baja recaudación llevó a las autoridades a buscar la regulación de la subcontratación en nuestro país. Así fue como en 2021 se dio a conocer el Registro de Prestadores de Servicios Especializados u Obras Especializadas, un registro que permite que algunas empresas ofrezcan personal para ser subcontratado por otras empresas. Además, se implementaron medidas para asegurar que las empresas no subcontrataran el total de su personal ni personal para realizar su actividad económica primaria. Es decir, que se vieran obligadas a contratar formalmente y dar de alta en nómina al capital humano que posibilite las funciones de la empresa.
El REPSE, como casi cualquier medida regulatoria en México, causó polémica. Por un lado, las pequeñas empresas se quejaron de que al tener que absorber los costos de la nómina irían a la quiebra. Como bien sabemos, la nómina implica prestaciones y aportaciones varias que suelen ser costosas para los patrones, especialmente cuando se trata de pequeños emprendimientos. Por otro lado, tener que recurrir a la contratación directa impediría que la mano de obra fuese poco costosa. Se esperaba que el REPSE impactara con creces el panorama económico del país; sin embargo, a cinco años de su implementación se le considera una medida efectiva y consolidada de recaudación.
Además de las preocupaciones concernientes a la economía, también se encontraban aquellas relacionadas con los mecanismos que asegurarían su ejecución y la claridad de los lineamientos a seguir. Relativamente pronto se definió que las empresas sólo podrían subcontratar empleados para actividades que no estuvieran directamente relacionadas con la actividad económica de la empresa. Por ejemplo, una empresa de servicios de ingeniería y arquitectura puede subcontratar servicios de limpieza para sus oficinas, pero no así ingenieros o arquitectos. Ahora bien, el asunto de las medidas que refuercen su implementación ha sido más difícil. Sin embargo, existen sanciones y este año especialmente se han reforzado los mecanismos de inspección.
Este 2026 se ha dado a conocer el Protocolo de Inspección en Materia de Subcontratación, lo que busca el protocolo es identificar y sancionar irregularidades alrededor de la documentación e información de las subcontrataciones. La revisión de la documentación ayudará a identificar si existen casos de subcontratación prohibida, irregular o simulada. La revisión permite verificar la materialidad y veracidad de las subcontrataciones así como la regularidad del resto de la nómina. Algunos de los aspectos documentales a cuidar son los siguientes:
Dado que las subcontrataciones conciernen aspectos laborales, de seguridad social y tributarios. En caso de caer en alguna irregularidad es posible ser multado por la Secretaría del Trabajo, el IMSS y Hacienda por separado. Por ello es importante conocer las leyes y aplicarlas correctamente a la nómina, así como asegurarse de sólo subcontratar en casos verdaderamente especializados con empresas debidamente registradas. Para evitar caer en cualquier supuesto de irregularidad, consulta las leyes a través de nuestra compilación de leyes Gazhal y asegúrate de que la nómina de tus clientes cumpla y no caiga en subcontrataciones ilícitas.
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Las subcontrataciones han sido un esquema bastante popular en México, en sus inicios tenía beneficios al economizar los costos alrededor de la nómina. Sin embargo, estos ahorros redujeron la recaudación en materia de seguridad social. Como medida para aumentar la recaudación, el gobierno reguló la subcontratación requiriendo el registro de las empresas dedicadas a la subcontratación y aumentando las condiciones bajo las cuales las empresas podían hacer uso de estos servicios. Una de las primeras condiciones es que una empresa no puede subcontratar el 100% de su personal. Además, la subcontratación debe justificarse al asegurar que se trata de un servicio especializado ajeno a la actividad principal de la empresa.
Este año se han aumentado las medidas para auditar a las empresas que subcontraten empleados, así como a aquellas que se dediquen a la subcontratación. Esto se hace mediante revisiones exhaustivas de la documentación; por ello, es recomendable revisar los contratos escritos de los trabajadores. Así como las condiciones que justifican la subcontratación de cierto personal. Para asegurar que los contribuyentes cumplan con las condiciones de la nómina o de las subcontrataciones. Es necesario consultar la ley, suscríbete a nuestra compilación de leyes Gazhal y asesora a sus clientes en materia de nómina.
¿Qué opinas del protocolo de inspección de REPSE 2026? Cuéntanos en los comentarios.
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