Desde hace algunos años, hemos escuchado que algunos países de Europa han llegado a producir tanto que ahora se dan el lujo de trabajar menos, esto, sin que por ello dejen de ser igualmente productivos. Lo anterior es mitad cierto y mitad falso. Es mitad falso porque no fueron los empresarios o dueños de empresas los que motivaron la disminución de trabajo, fueron los sindicatos los que lograron este cambio. Y no fue una medida que tomaron a partir de su gran producción, por el contrario, fue cuando menos producían cuando decidieron implementar el cambio en busca de una revolución laboral.

Suena paradójico, ¿no? En este blog te contamos sobre la relación del trabajo y producción y cómo algunas decisiones políticas de liderazgo han impactado en las condiciones de los trabajadores del mundo.

Menos es más

Luxemburgo, Noruega, Bélgica, Suecia, Dinamarca y Finlandia se convirtieron en paradigma cuando se piensa en un estado de bienestar robusto. Es decir, cuando pensamos en el ideal de derechos y servicios a los que puede acceder un ciudadano, pensamos en los niveles de calidad de vida de estos países donde cuentan con prestaciones “universales” y beneficios generosos para sus sociedades.

También son ejemplo por ser las naciones más igualitarias del planeta, es decir, no sólo en términos socioeconómicos, sino también en relación con las condiciones integrales de desarrollo humano como es el aspecto emocional y la equidad de género. Por un lado, sus instituciones de salud gubernamentales no sólo se dedican al cuerpo sino a la salud integral de los ciudadanos. Mientras que por otro lado sus legislaciones permiten condiciones más justas para hombres y mujeres. Logrando sí un ambiente equitativo de manera íntegra.

Son también, de los países que menos horas destinan al trabajo remunerado, con un promedio de mil cuatrocientas sesenta y dos horas al año: un 16% menos que el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD). y un 25% menos que el promedio de Chile (que a su vez, es de los más altos de la OECD).

Un estudio hecho por John Pencavel en 2014, de la Universidad de Stanford, advirtió que trabajar demasiado hace disminuir la productividad. Es decir, la relación entre trabajo y productividad no va de la mano, lo que significa que trabajar mucho no implica producir del mismo modo. El estudio determinó que, a partir de cincuenta horas, la productividad cae significativamente, y hay tan sólo una minúscula diferencia entre lo que produce un trabajador en cincuenta y cinco horas a la semana respecto a uno que trabaja setenta.

Es decir, trabajar más horas no siempre sería beneficioso. En cambio, tratar de trabajar de manera más inteligente planificando la jornada, ajustándose a un horario y priorizando las tareas más importantes sí da resultados. Trabajar menos nos permite hacer un trabajo de mejor calidad

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Las desventajas de las condiciones excepcionales

Aunque en apariencia los países nórdicos procuran excelentes condiciones de vida para sus ciudadanos, también es importante mencionar que no todo es perfecto.La biopolítica es un concepto que ayuda a entender cómo funcionan estos países donde las condiciones de vida son altamente favorables. Aquellos países que se rigen a partir de biopolíticas se ocupan de que sus ciudadanos vivan en las mejores condiciones posibles, pero no todos lo pueden hacer.

Aunque lo anterior nos haga pensar en funcionarios públicos justos y de buen corazón, la biopolítica está más relacionada con el interés en que las mujeres y los hombres produzcan mucho más. Es decir, en la medida que el estado pueda mantener en óptimas condiciones a las mujeres y los hombres, estos rendirán de mejor manera y producirán mucho más. Usted se preguntará ¿qué hay de malo con eso?

El problema de la biopolítica surge cuando los individuos no son capaces de producir, es decir, los derechos a la salud y la educación son excelentes mientras las mujeres y los hombres puedan pagarlos. Para las personas que se encuentran en un estado periférico de cualquier tipo ya sea físico o emocional, dejan de ser objetos de los cuidados del estado y así mismo se les relega.

¿Quiénes son los “no productivos”? En el caso de los países como los que hemos mencionado son los inmigrantes que viven en la ilegalidad y nadie contrata bajo las leyes laborales que les darían beneficios, pero también pueden ser los ancianos, personas con enfermedades crónicas o degenerativas o con discapacidades. Es importante porque son condiciones que deben visibilizarse, es decir, las condiciones de vida dignas para las personas son derechos inalienables que todos tenemos y no deberían de estar sujetos a la productividad para acceder al cuidado del resto de la sociedad.

El trabajo, la productividad y el descanso en México

En los noventa y los dos miles se hablaba de personas en Japón que se suicidaban por el exceso de trabajo. Se le acuñó un nombre: “karoshi”, muerte por exceso de trabajo. Sin embargo, para 2018 cada vez más compañías comenzaron a aplicar medidas para evitar las largas jornadas laborales de baja producción y alto estrés. Mientras tanto las cifras de la OCDE revelaban que en todo el mundo las jornadas se iban alargando y México tenía las más largas en todo el mundo. El fenómeno con el que intentaba acabar Japón parecía apenas comenzar en nuestro país.

Sin embargo, parece ser que vienen reformas para evitarlo de lleno. El pasado jueves 3 de noviembre, el senado aprobó, como parte de las reformas laborales, ampliar de seis a doce días de vacaciones a los empleados que hayan cumplido el primer año laboral. Este es, sin duda un gran paso para el estado mexicano, en cuanto a condiciones laborales se refiere. Los legisladores aprobaron la reforma de los artículos 76 y 78 de la Ley Federal del Trabajo. Como hemos visto antes, esta reforma busca disminuir la cantidad de días trabajados y aumentar la productividad de los trabajadores. Aunque de nuevo, sigue sin tomar en cuenta a aquellos individuos que no son productivos para el sistema.

Si pensamos en países como Luxemburgo y Bélgica, todavía nos falta mucho por hacer. Globalmente nos hace falta pensar en los derechos y garantías básicas como un derecho humano intrínseco y ajeno a la productividad. Por otra parte, y especialmente en nuestro país nos hace falta motivar el trabajo efectivo en lugar de la explotación absurda de largos horarios laborales. Finalmente, hay que recordar que para producir hace falta descansar.

¿Estabas al tanto de la relación entre trabajo y producción? ¿Cómo es este fenómeno en tu lugar de trabajo? Cuéntanos en los comentarios, abramos un espacio de opinión y debate.

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