Quizás no haya escenario más catastrófico para un contribuyente que una solicitud formal del SAT para auditar su negocio. Especialmente en nuestra actualidad, los contribuyentes sienten gran incertidumbre respecto a cuánta información sobre sus movimientos tiene acceso la autoridad y cuánto puede cuestionar. Sin embargo, a menudo estos miedos provienen de noticias falsas o de malentendidos. Como contadores, podemos tener mucho más claro cuándo la autoridad estaría en su derecho para auditar las operaciones de un contribuyente, especialmente si estamos al tanto de la ley. A su vez, es necesario, para proteger nuestra credibilidad y nuestra ética profesional, estar alertas para detectar cuando uno de nuestros clientes está comportándose indebidamente. Aunque, claro, en ese desafortunado caso. ¿Qué podríamos hacer?
En este artículo hablaremos sobre cómo vigila el SAT a los contribuyentes, qué comportamientos son realmente sospechosos para la autoridad, cuándo podemos advertir a nuestros clientes sobre alguna falta grave, sus consecuencias y hasta dónde llega nuestra responsabilidad como contadores.
En los últimos años, la vigilancia profunda ha sido un tema de gran preocupación entre los contribuyentes. Desde la implementación de la facturación electrónica se comenzó a especular hasta qué grado iba a tener acceso el SAT a los movimientos de los contribuyentes. También, se hizo mucho hincapié en si automatizar las declaraciones no anularía el cumplimiento voluntario y de buena fe de los contribuyentes. Es decir, si la autoridad no estaría imponiendo sus propias declaraciones y cálculos según su conveniencia en lugar de dejar que el contribuyente actuara de buena fe.
Ahora, como bien sabemos, la facturación electrónica es una realidad y hay mucha información precargada en las declaraciones de los contribuyentes. Cada cierto tiempo aparecen noticias que aseguran que el SAT tendrá acceso a las transferencias en línea y que cobrará un porcentaje por ellas o que tendrá acceso total ilimitado a los movimientos de los contribuyentes. Sin embargo, la mayoría de las veces estas son noticias falsas que solamente alteran a la población.
Aunque recientemente sí resultó cierto que la autoridad consiguió acceso a bases de datos de servicios digitales, esta noticia también fue sacada de proporción. Hubo fuentes poco fidedignas que aseguraban que el SAT podría leer la mensajería instantánea de los contribuyentes. En realidad, la medida va en torno a la compra y venta de mercancía a través de plataformas que suelen ser los proveedores de muchos pequeños negocios.
Todas estas medidas que ha tomado la autoridad para tener acceso a nuestra información tienen distintos propósitos. Por un lado, buscan automatizar procesos y tener documentación accesible para aclarar cualquier caso; así como el paso del efectivo a los medios bancarizados hace que las transacciones sean fácilmente rastreables, la contabilidad y la facturación electrónica permiten llevar orden de este mismo tipo. Por otro lado, hay medidas que buscan prevenir fraudes o evasión fiscal.
Aunque nada de esto es propiamente vigilancia profunda. La vigilancia profunda es un programa exhaustivo que entra en acción cuando se detectan inconsistencias de importancia en el historial de un contribuyente. Las medidas de las que hablamos son meramente preventivas y conforman procedimientos de rutina de la autoridad.
Ahora bien, si efectivamente el SAT cuenta con suficiente información de los contribuyentes para distinguir cuándo hay motivos para realizar vigilancia profunda, quiere decir que hay señales que desatan alarmas. Esto es cierto y aunque se pudiera pensar que el SAT podría actuar aleatoriamente y solicitar auditorías a contribuyentes al azar, hay parámetros que indican cuándo la autoridad puede solicitar formalmente auditar un negocio.
El 20 de octubre de 2025, a través de un comunicado oficial, el SAT dio a conocer los criterios que se toman en cuenta antes de solicitar una auditoría. Conocer dichos criterios nos permite estar alertas de qué movimientos de nuestros clientes pueden preocupar a la autoridad. A su vez, nos ayudan a saber cuándo un cliente puede ser parte de una operación ilícita. En dado caso, convendría dejar de trabajar con ellos para preservar nuestra ética y evitar problemas personales con la autoridad.
Algunas de las señales de alarma para el SAT son las siguientes:
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Los contadores, a través de la contabilidad, accedemos a mucha información financiera delicada de los contribuyentes (sean personas físicas o morales). Es difícil que una operación ilícita se pueda ocultar de los contadores. Por ello es importante que antes de integrar un nuevo cliente a nuestra cartera sepamos exactamente a qué se dedica y si es realmente conveniente trabajar con ellos. No sólo por una buena paga podemos poner en riesgo nuestra ética y tener problemas con la autoridad. Porque recordemos que la ley nos compele a denunciar fraudes fiscales.
Ahora bien, entre los casos que enlista la autoridad también hay varios que podrían ser errores menores que, sacados de contexto, llamen la atención de la autoridad. Es por ello por lo que debemos llevar una contabilidad sumamente ordenada para poder aclarar cualquier supuesto con la autoridad rápidamente. A su vez, debemos de conocer exactamente qué obligaciones nos dicta la ley. Cuándo es válido que nuestros clientes soliciten devoluciones, qué puede deducir, cómo calcular adecuadamente pérdidas o estímulos… Para ello es crucial tener la ley en la palma de nuestra mano. Suscríbete a nuestra compilación de leyes Gazhaly comienza a consultar la ley para asegurar el cumplimiento de tus clientes y evitar auditorías.
El SAT siempre está alerta de los movimientos de los contribuyentes. Especialmente con la implementación de varios recursos tecnológicos. El SAT puede vislumbrar con mayor claridad cuándo hay inconsistencias en la contabilidad o declaraciones de los contribuyentes. Saber exactamente qué casos llaman la atención de la autoridad nos ayudará a evitar cometer errores que pueden confundirse con casos de defraudación dolosa. A su vez, nos evitará trabajar con clientes que sean poco convenientes para nuestra práctica contable honesta. En cualquier caso, es importante consultar la ley para evitar confusiones o errores que se perpetren a través del tiempo y llamen la atención de la autoridad. Para ello, suscríbete a nuestra compilación de leyes Gazhaly consulta la ley para evitar auditorías por parte de la autoridad.
¿Cómo previenes auditorías por parte de la autoridad? Cuéntanos en los comentarios.
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