El kilo de tortillas en México ha alcanzado los veintiocho pesos. El caos no es exclusivo del maíz, también la leche, la carne y demás alimentos han subido sus precios. Aunque el combustible se ha mantenido por las nuevas legislaciones, el impacto en todos los demás insumos se hace notar. Todas las cosas han incrementado su precio, sin que el poder adquisitivo de los consumidores haya crecido a la par para poder seguir sustentándose. Estas son claras muestras de una inflación que está vaciando los bolsillos de muchos.

Pero ¿qué circunstancias están provocando la inflación? ¿Es peor en México que en otras partes del mundo? ¿Hay algo que podamos hacer para frenarla? En este blog te contaremos más del fenómeno de la “greedflation” o “inflación de la codicia” y responderemos a todas esas preguntas.

Inflación en México y el mundo

El fenómeno de inflación actual no es exclusivo de México; Estados Unidos, Canadá, África y hasta Europa están viviendo situaciones similares a las de nuestro país y en muchos casos, es peor. Así es, este incremento incontrolable está ocurriendo en casi todo el mundo.

En Europa, con la llegada del invierno, las personas están resintiendo la falta de los combustibles rusos para calentar sus hogares. Esto sin mencionar los altos precios de las gasolinas, gas LP y diésel para los vehículos y transportes. El malestar se extiende por todo el viejo continente.

Por ahora, la mayoría de los países asiáticos, parecen estar resistiendo a esta inflación global. Sin embargo, todavía no pueden decir que han estado del todo intactos. Tan sólo el pasado 10 de noviembre un centro manufacturero en China aisló a millones de personas por Covid-19, dando lugar a temores de una parálisis de las grandes industrias y la gota que derramaría el vaso de una verdadera crisis económica.

“Mal de muchos, consuelo de tontos” dice el dicho. Ciertamente, aunque la situación mundial no es mucho mejor que en nuestro país, tampoco es motivo para darnos palmadas de espalda y consolarnos. Por el contrario, es para agudizar nuestros sentidos y mantener la alerta en lo que resta del año y para comenzar el siguiente.

¿Pero realmente quién es responsable del alza de precios?

Los villanos de la historia: las grandes empresas

Por otra parte, están los que parecen ser los antagónicos de esta, muy desafortunada historia; las grandes empresas transnacionales que al hacer públicas sus cuentas han registrado ganancias increíblemente altas. ¿Cómo lo han logrado? Algunos han especulado que las grandes empresas ante la crisis económica han aprovechado para elevar los costos sin responder directamente al mercado.

A este hecho, es decir, el del acto de aprovechar la crisis para elevar los costos se le ha llamado greedflation o inflación de la codicia.

¿Qué es la greedflation o inflación de la codicia?

La greedflation o inflación de la codicia, según la han definido distintos economistas del mundo, es el concepto con el que se ha delimitado al fenómeno de aumentar los márgenes de ganancias mediante el aumento de precios de los productos y que, muchas veces es innecesario o bien, resulta engañosa la justificación de dichos aumentos.

Nuestro sistema económico es delicado, está interconectado y depende de distintos factores para mantenerse estable. En parte, el precio de un producto depende de la oferta y la demanda, pero también de los costos de la materia prima para su producción y de la mano de obra. De tal suerte que no sólo hace falta que un producto sea muy deseado para subir sus precios, también depende de su disponibilidad y de que todo para su producción sea asequible. Por ello, para que nuestro sistema económico funcione necesitamos un entorno de paz, pero también que todos respeten las reglas del mercado.

La greedflation sería una de las maneras en la que los pocos grandes empresarios se benefician de acuerdos a puertas cerradas para subir los precios y justificarlo en conflictos externos que afectan la economía.

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Muestras de la greedflation

En 2021 las ganancias que generaron las grandes corporaciones en Estados Unidos fueron las más altas desde 1950. Ahora en 2022 es la industria energética la que registra gigantescos beneficios económicos, precisamente mientras ocurre el conflicto entre Rusia y Ucrania que, como consecuencia trajo consigo un alza de precios en el gas y el petróleo.

Por ejemplo, mientras que en el mundo la mayoría de las personas luchan por pagar sus facturas de gas y electricidad, así como el combustible para sus autos; British Petroleum, una de las petroleras más grandes del mundo, triplicó sus ganancias. Exxon Mobil, otra petrolera pero de Estados Unidos, duplicó sus ganancias y Chevron las cuadriplicó. Frente a la crítica de organizaciones como la ONU o expertos en economía, estas grandes petroleras han salido a decir que el impresionante aumento en sus ganancias se debe a que en los últimos cinco años han invertido el doble de sus ganancias, aún durante la pandemia, cuando todo el mundo ahorró muchísimo en gasolina al quedarse en cada. El argumento convence a algunos, aunque para otros el problema es mucho más profundo.

La otra cara de la greedflation

Con esta crítica y a pesar de las pocas pruebas que refutan esta teoría, hay quienes están en contra de la greedflation, pues aseguran que los grandes conglomerados comerciales e industriales se han convertido en el gran chivo expiatorio de los gobiernos en todo el mundo. Después de todo, es mucho más fácil culpar a la codicia y al alza arbitraria de precio que las malas decisiones económicas a nivel gubernamental y mirar la inestabilidad mundial a profundidad.

 Además, afirman que, contrario a lo que se cree, las grandes empresas actúan de manera correcta frente a las presiones inflacionarias que, además, están fuera del control de las compañías, apuntando que la culpa está en las consecuencias de la guerra de Ucrania, el aumento constante del petróleo, las complicaciones logísticas como la crisis de los contenedores y el cambio de hábitos de consumo en la sociedad durante los últimos años.

Robert Reich, ex secretario de trabajo en Estados Unidos y maestro en política, afirma que la inflación se debe sobre todo al aumento de precios que los grandes conglomerados deciden fijar. Y que esto ocurre a raíz de la alta concentración de las empresas, es decir que, en épocas de crisis, las pequeñas empresas fracasan y tienden a ir a bancarrota, ocasionando su venta a los grandes monopolios que consecuentemente se hacen más fuertes y con más libertad de manejar los precios en el mercado.

Más allá de este debate, la verdad es que sí existe una crisis de inflación en el mundo y sí es verdad que esto ocurre en buena parte por la guerra de Ucrania. También es cierto que los grandes monopolios al no tener competencia en producto tienen el poder para dictar el precio de dicha mercancía. Además, no debemos olvidar que recién estamos superando una pandemia global que puso a todo el mundo en una ralentización económica. Tomando en cuenta todos estos factores, sólo nos queda ser precavidos con nuestras finanzas hasta el mundo tenga mejor cara y no dejar de trabajar para un mañana mucho más justo y menos caro.

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